Encontrar las palabras adecuadas para decir lo que se piensa o lo que se siente no siempre es fácil. Comparto con Martín Algarra cuando habla de los principios que sustentan las relaciones apresentativas, que las cosas se pueden decir de muchas formas (irrelevancia relativa del vehículo), pero que siempre hay una más correcta, más acertada, más concreta, más precisa (variabilidad limitada del significado).
Expresarse no es nada fácil y es algo que los periodistas, o los que estamos en ello nos encontramos con relativa facilidad. Escoger la palabra justa que contega todas aquellas connotaciones que den el sentido adecuado al texto es algo realmente dificultoso, y más cuando nuestro conocimiento es limitado y nuestro vocabulario escaso.
Hablar sobre algunos temas nos será más sencillo que hablar de otros, es de esperar, pero mantener una línea firme y sin altibajos en todos los temas que tratemos no es nada fácil. Por ello, el arma básica de un periodista es un extenso repertorio de acepciones con sus correspondientes significados, y su tarea la de colocar todas las piezas para que encajen y den sentido al texto, dotándole de coherencia y cohesión.
Nadie dijo que expresarse fuera fácil, y más cuando tu futuro depende de ello.
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Lo peor es que la gente piensa que los periodistas son una sarta de estafadores de pluma alquilada...y que no se esfuerzan por hacer bien su trabajo.
ResponderEliminarLo peor de lo peor es que a veces llevan razón.