jueves, 21 de octubre de 2010

CUANDO NADA PUEDE SALIR PEOR

Cuando ya estas abajo del todo, cuando todo lo que te pasa es malo, cuando nada puede salir peor, hay algo que te hunde más si cabe. No tenía suficiente con un esguince de tobillo, así que decidí sumarle un problema buco dental. Pero no era suficiente, así que le añadí un catarro. Pero todo eso me parecía insuficiente y decidí que romper la silla de la bañera en la que me ducho y volverme a hacer daño en el tobillo era justo lo que necesitaba. Lo que necesitaba para hundirme en la mierda, para enterrarme vivo y para quitarme las poquísimas ganas que tenía de luchar.

Por si fuera poco, me siento inútil, salgo cuatro veces contadas de casa, no puedo valerme por mi mismo para absolutamente nada, mis estudios van en picado, y por si fuera poco, la única persona que me inspira a seguir adelante me dice que soy un poco hipocondríaco.

¿Qué más puedo hacer? La respuesta es sencilla, nada. Y lo peor de todo es que me siento mal por el simple hecho de no hacer nada. Me siento mal si no voy a la universidad porque siento que se me escapan las pocas oportunidades que tengo. Me quedo en casa y envidio a mis amigos que están de fiesta. Espero todo el día a que suene el móvil y seas tú, y luego no escucho nada de lo que me gustaría oír de tu boca.

No sé quien coño me ha echado un mal de ojo, que tuerto me ha mirado, que gato negro me he encontrado o por debajo de que escalera he pasado, solo sé que, sea quien sea, algo o alguien se está cebando conmigo.

miércoles, 13 de octubre de 2010

FALTA DE PERSPECTIVA

Dicen que la vida es inversamente proporcional al disfrute que hayas hecho de ella, es decir, que cuanto más la disfrutemos más corta se hace y cuanto menos lo hagamos más larga se hará. También dicen que la vida es de los que saben apreciarla y valorarla. Yo personalmente pienso que hay etapas, y que cuando vemos la muerte a una distancia más que prudente solemos valorarla menos que cuando va llegando nuestra hora. Ahora bien, esto no quiere decir que siendo jóvenes deseemos morirnos, para nada.

El problema que padecemos la mayoría de los jóvenes es que carecemos de una falta de perspectiva. Centramos nuestro mundo en uno o varios puntos de atención, aunque con ello olvidemos los restantes. Si algo me ha enseñado la vida es que solemos equivocarnos a la hora de elegir dichos puntos y que escogemos erróneamente la mayoría de las veces. Pero como argumento en contra de esta teoría he de señalar que, como ya mencionaba antes, son etapas, y cada una lleva consigo un centro de atención.

Ahora mismo, en mi caso, no se mirar por encima del amor, y necesito buscar la felicidad en él. Sé que tengo amigos muy valiosos, sé que tengo a mi familia a mi lado, sé que tengo salud, sé que tengo todo lo que puedo tener, y aun así no consigo salir del pozo y mirar con más perspectiva. Ahora mismo me haces falta tú, aunque sé que es imposible. Pero que más da. Ahora es cuando desperdicio el tiempo en pensar en ti, en pensar a cada minuto que es lo que pasará. Ahora es cuando los días se me hacen eternos y cuando pienso que a veces seria mejor dejar de sufrir.

Ojalá llegue pronto el día en el que valore lo que tengo y me olvide de cuentos con finales felices, o al menos que llegue el día en el que pueda ser feliz escribiendo mi propio final, sin depender de aquello que no llega y valorando aquello que tengo.