jueves, 13 de enero de 2011

LA HORA DE AFRONTAR NUEVOS RETOS

Hay veces en la vida que nos aferramos a la esperanza de que Dios, el destino o vete tu a saber quién nos guíe y nos lleve de la mano por ese camino que es nuestra vida y nos convierta en las personas que seremos en un futuro. Pero, por suerte o por desgracia, hay ocasiones en las que no hay nadie mejor que un desconocido para que nos muestre cual es la realidad en la que nos vemos sumidos cada día, cual es el panorama que se esconde detrás de las pintorescas realidades que nos describen desde los políticos hasta nuestras familias.

Muchos nos preguntamos qué nos deparará el futuro e intentamos que las decisiones que tomamos días tras día sirvan para hacerlo de provecho, más acogedor, es decir, lo llenamos de esperanzas; pero no nos paramos a pensar en si las decisiones que hemos tomado son realmente importantes. Quiero decir; todos los días estamos en continuo proceso de decisión que empieza desde qué desayunar pasando por qué ropa me pondré hasta qué es lo que haré cuando llegue a casa, pero esas son cuestiones minúsculas y rutinarias qué en poco afectan a nuestro futuro más lejano. Sin embargo, a la hora de la verdad tenemos la fea costumbre de aparcar las cosas importantes para así evitar el tener que decidir algo que pueda modificar parcial o radicalmente nuestra vida.

El miedo nos paraliza y no nos deja actuar. Preferimos prolongar hasta el último día la decisión final a tomar una en consideración con nuestras espectativas, nuestras posibilidades y todo aquello que nos rodea. El simple esfuerzo de pensar nos hace descartar de nuestro presente cualquier decisión que pueda suponer un cambio en nuestras vidas.

Hoy, un completo desconocido que se hace llamar profesor universitario ha conseguido que piense en todo esto y muchas cosas más, cosa que le agradezco ya que un cagón como yo a veces no acepta retos por el simple hecho de que estos puedan cambiar mínimamente todo tal y cómo lo conozco. Hoy, dicho profesor ha conseguido desempañar los cristales que nos impiden habitualmente ver el mundo tal y como es.

Es hora de afrontar nuevos retos y de pensar de una vez en el futuro.