miércoles, 17 de marzo de 2010

11 AÑOS DE VOLEY

Esta nueva temporada nos ha traído una grata sorpresa, hemos llegado a la fase final de Madrid. Algunos podrán pensar que no es para tanto, que es un logro sin importancia, pero para mí este momento adquiere unas connotaciones de valor incalculable.


Hace ya once años que empecé a jugar a voley. Quien me diría a mí cuando empecé allá por el 98 a jugar que dejaría de lado el kárate para practicar un “deporte de nenas”. Y gracias a una de esas nenas que casualmente era mi mejor amiga por aquellos tiempos me decidí a jugar, cosa de la que nunca me arrepentiré. Todo empezó en el colegio. Tuve la gran suerte de que mis amigos se unieran a mí en esto del voley, y que mejor que compartir deporte con aquellas personas con las que te llevabas bien. El problema surge cuando dejas el colegio y tus amigos van desapareciendo poco a poco, y te debates entre seguir adelante con el deporte que practicas, o abandonar como hicieron tus amigos. Yo tuve suerte y pude seguir jugando, conocer compañeros nuevos, entrenadores nuevos, y pasar ratos inolvidables.

Con el paso de los años se supone que íbamos mejorando, pero aún así la mejora parecía no ser suficiente para ganar a los contrincantes. Pero bueno, ahí es donde uno se plantea sus propios retos personales, donde se pone metas alcanzables con un poco de esfuerzo y mucha dedicación. Todavía recuerdo pasarme las tardes encestando balones tocando de dedos: hacia delante, de espaldas, de lado, con la canasta mas cerca, mas lejos; todo por mejorar y por servir a mi equipo (ya que éramos solo dos colocadores y durante un tiempo fui el único colocador del equipo).


Hoy por hoy, y he de decir que desde que cambiamos de entrenador, hemos mejorado de forma muy notable, llegando a quedar en 5. º posición el año pasado, y este año luchar por la fase final; he aprendido muchísimas cosas, he progresado en lo que a confianza en mí mismo se refiere, he conocido mucha gente que comparte mi afición y he solventado aquellos errores que nunca pensé que solventaría.



Ya han pasado 11 años desde que me inicié en este deporte, y ojalá pasen otros 11 más y siga disfrutando tanto como lo hago ahora.

lunes, 8 de marzo de 2010

CUANDO LA FICCIÓN SUPERA A LA REALIDAD

Hay veces que la línea del horizonte que separa la ficción de la realidad es totalmente invisible, y ahí es cuando llega realmente el problema, sobre todo para los que tendemos a creer que el amor, tal y como lo podemos entender, no dista de la ficción.

Besos apasionados que duran eternamente, abrazos que traspasan el televisor, suspiros que ahondan en el alma de tal forma que los sientes como si realmente fuera tu cuerpo el que los produce, pero lamentablemente no es así.

Quizás sea la imposibilidad de hacer que el momento sea tan mágico como lo imaginamos o quizás sea que la realidad es como es y modificarla a nuestro gusto no es algo posible, pero lo que si que es cierto es que tendemos a perfeccionar cada vez más el amor.

Somos inconformistas y no nos vale sentir y que sientan con nosotros, sino que buscamos siempre algo mas, buscamos ese grado sumo de perfección en el que nuestro cuerpo y nuestra alma están totalmente satisfechos, buscamos ese momento en el que nada puede ser mejor, en el que no cambiaríamos ni un solo segundo de lo ocurrido.

Pero, como siempre, la realidad es simplemente eso, realidad, y como tal nunca estará a nuestro alcance el poder manipularla a nuestro gusto, por lo que la ficción seguirá siendo siempre ese espacio y tiempo en el que todo momento adquiere ese toque de perfección y en el que nada puede salir mal, en el que los amantes intercambian besos en el infinito y en el que los gestos tienen cien mil tipos de connotaciones, cien mil tipos de interpretaciones.