miércoles, 21 de abril de 2010

SER ALGUIEN ESPECIAL

Los sueños, las ambiciones, en definitiva, todo aquello por lo que luchamos en nuestra vida no tienen sentido si realmente no eres sincero contigo mismo, si realmente no te aceptas como eres. Aún intento explicarme por qué escribo esto, pero si busco bien adentro sé que lo hago para, de una vez por todas, dejarme claro a mi mismo que auto engañándome no consigo nada. Es duro aceptar que todo lo que una vez soñaste en la vida probablemente no se cumpla porque, aunque lo intentes, físicamente no tienes posibilidades.

Una vez soñé que algún día sería un gran cantante, que todos me admirarían por mi gran voz y que, de una vez por todas, sería alguien especial, alguien a quien la gente reconocería por tener talento. Como sabréis ni soy cantante, ni nunca lo seré, y aunque martirice los oídos de mis padres y mi hermano, sé que nunca llegaré a cantar como todos aquellos a los que admiro. Y aunque cada lunes tras finalizar Glee sueñe con poderme subir a un escenario y que simplemente alguien me escuche y diga: pues no canta tan mal, sé que nunca ocurrirá, y si ocurre será para regalarme los oídos. No canto bien, y aunque me lo proponga, por suerte o por desgracia esto es un don con el que se te bendice al nacer, y si no has nacido con ello, no hay forma alguna de conseguirlo.

En otra ocasión soñé que seria un gran jugador de voleibol, que entraría en la selección madrileña, después en la española, y que finalmente me convertiría en internacional. Soñé que dominaba la técnica, que la táctica no escondía ningún secreto para mí, que el toque de dedos sería mi mejor arma con la que demostraría a todo el mundo lo bueno que puedo ser. Pero no es así, mi altura me limita en muchos aspectos, y aunque el resto se puede entrenar, tengo 18 años y comenzaré la nueva temporada en categoría senior. Todos me sacan ventaja en muchos aspectos, y aunque entrene, ellos tienen algo de lo que yo carezco: experiencia. Pasar de un equipo que te necesita para jugar en otro en el que eres uno mas es difícil de asumir. Quizás sea ese el problema, no me esforcé lo suficiente porque tenía el puesto asegurado, o me conformé con lo que ya sabía en vez de experimentar y volar, volar con nuevas combinaciones y nuevas formas de solventar cualquier situación. Me dejé llevar por mis miedos y mis inseguridades y ellos me arrastraron al fracaso. Nunca crecí como jugador porque nunca confié en mí mismo, porque antepuse lo seguro a lo arriesgado, y arriesgando es como se aprende.

En última instancia, creo que bajo la vocación que digo tener por el periodismo escondo una inseguridad de no saber que es lo que realmente me gusta en esta vida. Tampoco digo que haya escogido la carrera al azar, pero sé que era lo que más se asemejaba a lo que puede hacerme feliz, pero aún sigo planteándome si hice bien. Antepongo la seguridad de mis padres a mi felicidad, lo sé, pero mi familia es férrea como el acero, creen que entienden todo y que tienen la solución para todo, pero no es así, ellos no saben lo que es tener que decidir tu futuro estudiantil y profesional sin dejar de pensar en el dinero que ellos van a gastar para que puedas ser alguien de provecho en un futuro.

Solo quería soltar esto porque aunque llore cada vez que veo un video de Glee o después de cada entrenamiento en el que siento que no sirvo para nada, sé que hay algo que subyace bajo mis pensamientos, bajo mi consciente, y es ahí donde quiero llegar para saber que es lo que realmente quiero, que es lo que realmente me gusta, que es lo que realmente quiero hacer con mi vida.

Somos dueños de las riendas de nuestra vida y ya es hora de que yo tome las mías.

miércoles, 14 de abril de 2010

PORQUE LOS SUEÑOS NO SE CUMPLEN

Los sueños son según la RAE cosas que carecen de realidad o fundamento, y, en especial, proyectos, deseos, esperanzas sin probabilidad de realizarse. Y así es como, una vez mas, hasta los diccionarios nos hunden bajo el peso de la realidad. Y acorde con la definición, yo opino que los sueños, sueños son, y por ello son inalcanzables.

Los sueños tienen esa capacidad intrínseca de hacerte pensar que puedes llegar a convertirte en aquello que deseas, puedes alcanzar todo lo que te propongas y puedes encontrar a todo aquel a quien aspiras encontrar. Pero la realidad es que ni nos convertiremos en las personas que queremos ser, ni alcanzaremos (por una razón u otra) aquello que nos propongamos ni encontraremos a esa persona a quien buscamos.

Yo me pregunto a estas alturas de la vida ¿por qué soñamos si sabemos que es imposible? Quizás porque soñar nos proporciona una felicidad tan duradera como prolongado sea el sueño que vivamos. Pero, ¿para qué vivir un sueño que tiene escasas probabilidades de hacerse realidad? Porque pensamos que si aceptamos que existe alguna posibilidad de que el sueño tome vida seremos capaces de hacerlo realidad.

Y es que no está en nuestras manos sino en las manos de los demás el que nuestros sueños se hagan realidad porque tarde o temprano habrá alguien que impida que tus sueños se cumplan, porque tarde o temprano aparecerá alguien para decirte que la vida no es como la pintaban sino un lugar mugriento donde hasta los mas despreciables seres tienen cabida y donde las ilusiones y esperanzas de la gente son cogidas con desfachatez y tiradas al cubo de la basura.

La utopía no existe y por ello nuestro carácter humano nos obliga a crearnos un lugar donde todo tiene cabida, donde hasta la cosa más imposible se hace realidad. Por ello los sueños son aquellos lugares donde la mente aloja nuestros más profundos anhelos, donde se encierran nuestros más felices momentos, aunque no hayan existido, y donde guardamos todas las esperanzas de poder vivir conforme un día lo habíamos soñado.

lunes, 12 de abril de 2010

CUANDO LA AMISTAD SE VUELVE MOLESTIA

Siempre trato de buscar lo mejor para mí, intento encontrar aquello que me haga ser feliz, que me ayude a seguir hacia delante. Pensé, hace ya unos cuatro años desde que te conocí, que no cabía duda alguna de que eras especial, de que pasase lo que pasase, la amistad quedaría intacta. Ahora tras seis meses sin tener noticia tuya vas y apareces para pedirme que te deje en paz, que deje de molestarte. Y cuando una amistad se vuelve una molestia, ya no es amistad. Busco los porqués de todo este asunto pero no consigo respuesta lógica. Pero, ¿que lógica hay que buscarle? La respuesta es sencilla. Ninguna.

Me piden que olvide, que no le de importancia, pero no puedo echar la vista a un lado y obviar que un día fuimos amigos, que un día compartimos todo.

Ya da igual, no merece la pena seguir torturándome por ti, no al menos si no puedo conseguir que vuelvas. Yo estoy sufriendo pero, ¿sabes qué? Creo que tú también sufrirás algún día por haberme dejado no solo a mí de lado, sino a todos aquellos que por un segundo apostaron por ti cuando ni tú mismo apostabas. Recuerda que cuando el tejado se te caía encima unos pocos pudimos ayudarte a salir adelante. Recuerda que ese 29 de enero de 2008 solo yo te llamé por tu cumpleaños. No lo hice porque si, lo hice porque me importabas. Y al igual que entonces, escribo esto porque un día me importaste. Pero todo tiene un límite, y antes de que juegues conmigo a tus anchas, me iré lejos, donde no puedas saber de mí, porque cuando quieras volver, yo ya te habré olvidado.

Siempre que algo importante ha cambiado mi vida para mal otras nuevas cosas importantes surgieron para sacarme a flote. Hoy estoy hundido, pero se que mañana tendré motivos por los que salir a flote, mientras, me aferro a un salvavidas que alguien lanzó para rescatarme.

miércoles, 7 de abril de 2010

QUE TE VAYA BONITO

Aún sigo sin explicarme como pudo pasar, como pudiste marcharte sin avisar. Aún sigo pensando en que ha sido lo que he podido hacer mal para perderte, para no volver a saber más de ti. Por increíble que parezca todavía sigo pensando en ti, aún sigo esperando a que vuelvas a aparecer para darme una explicación, y por muy mala y barata que sea, me la tragaré y te creeré, aunque sepa que no ha sido así, aunque sepa que te comió la cabeza de tal forma que te hizo olvidar quien era yo para ti.

Estoy muy dolido, es más, estoy tremendamente decepcionado contigo. Me cuesta creer que me hayas dejado de lado. Pero las cosas son así, yo no he inventado el mundo. La gente es sabia y me piden que desconfíe, que no sea tan iluso como para creerme todo, pero yo siempre te creí, yo siempre confié en ti, y nunca pensé que me dejarías en la estacada.

Veo tu foto y un infierno se cierne sobre mí, me inundan todos los recuerdos, me abordan sensaciones, imágenes, sonidos, tu voz. Estoy jodido, y te echo de menos, pero sigo con mi vida, fingiendo una sonrisa día tras día, como si tu desaparición no supusiera ni lo más mínimo.

Te odio tanto, tanto que te reventaría el cuerpo a puñetazos, que te molería la cara a patadas, que te acuchillaría hasta dejarte sin vida, pero de nada sirve odiarte porque ya te he perdido, porque ya no estás a mi lado.

Espero que seas feliz a su lado, porque al menos esa felicidad te impedirá ver la infelicidad de los otros, mi infelicidad. Adiós amigo, que te vaya bonito.