sábado, 23 de julio de 2011

EL HUECO DEL CORCHO

A veces, cuando te sumerges más de la cuenta en la decoración de tu habitación te puedes llegar a percatar de la cantidad de objetos que hay y de los que ni si quiera recuerdas su procedencia. Es extraño pensar que vives contínuamente rodeado de cosas que ni te acordabas que estaban ahí y de repente un día fijas tu atención en ellas y simplemente ya no significan nada.
Mi corcho lleva años decorado con cuatro fotos del preistoceno al cual se le van sumando cada vez más y más objetos que, a veces, ni siquiera sabes porque están ahí. Lo peor de todo es que este corcho estaba, y digo estaba porque hoy mismo ha habido remodelación, lleno de gente y de recuerdos que ya no valen nada y sin embargo no había una sóla cosa que me recuerde que ahora si tengo gente por la que merece la pena luchar.
El pasado y el presente se mezclan en mi habitación; mi infancia y mi adolescencia luchan por quedarse en una habitación en la que ya no queda mucho espacio para ellas. Parece que va siendo hora de hacerse mayor.