Fuenlabrada, 25 de noviembre de 2009.- Los alumnos de 1.º de periodismo del campus de Fuenlabrada de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) cesan hoy en su labor de redactores de noticias. Éstos, que han tenido dos meses para aprender el arte de la elaboración de noticias, hacen hoy por última vez sus escritos. Esta decisión la ha tomado el profesor de Redacción Periodística José Alonso Seco debido a la repetición de los errores básicos semana tras semana.
Los estudiantes, que tenían que buscar hechos noticiosos a lo largo y ancho del campus de Fuenlabrada todas las semanas, utilizarán ahora sus clases para escribir textos bajo la atenta mirada de su profesor que intentará corregir todos los fallos para eximirlos de presentarse a la recuperación en junio.
Los alumnos por su parte alegan haber hecho todo lo posible para la elaboración de sus noticias, argumentando que el trabajo bajo presión no siempre sale bien. Éstos intentarán, a partir de ahora, corregir todos sus fallos de aquí a cuatro semanas, cuándo tendrán que verse las caras con los exámenes finales. Iván González Talavera
miércoles, 25 de noviembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
OS VOY A ECHAR DE MENOS
Aún sigo sin explicarme como ha podido pasar tanto tiempo para darme cuenta de ciertas cosas que. en apariencia, debían ser algo ya sabido.
Son ya 18 años los que llevo viviendo en frente de vosotros, y nunca he llegado a darme cuenta de que los que vivían ahí eran mis tíos. Que rabia me da saber que os vais cuando empezaba a disfrutar del placer de la familia. Y es en estas ocasiones cuando el refranero español, cogido de la mano de los dichos populares, hace su mejor aterrizaje sobre tu cabeza, como una voz campanillesca que te dice disimuladamente al oído: ¡Te lo dije!; y aparece en tu mente una frase que dice algo como: no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Y así es señores, así es.
Sé que os vais de aquí en busca de algo mejor, en busca de algo que realmente os llene y os motive, y se que hemos tenido 18 años para conocernos, para charlar, para tomar un café, pero es ahora, cuando realmente empiezo a vislumbrar como sois, cuando os marcháis. No os lo voy a echar en cara, no es culpa vuestra. Pero una cosa si os diré, y es que quizás este suceso no es más que uno de esos batacazos que te da la vida para que aprendamos, para que valoremos lo que ésta nos da.
Ahora que os vais, salir a fumar a la terraza no tendrá ya esa chispa que tenía antes, cuando con cautela y con las gafas bien puestas, miraba fijamente hacia vuestra ventana sin parpadear ni un segundo con temor a que os asomarais y me vierais haciendo una cosa, que aunque ya sabéis que hago, para mí estaba mal hacer delante vuestra.
Os voy a echar de menos, sobre todo por una razón, y es que habéis sido los que me habéis separado, de una forma consciente y siempre discreta, de los pensamientos quizás tan anticuados o como quieran llamarlo, que mis padres intentaban que aceptara.
Gracias por ser esos tíos modernos que, con un poco más de experiencia, habéis sabido entender cada etapa de mi vida y habéis ido vaticinando todos los pasos que he dado hasta el momento.
Son ya 18 años los que llevo viviendo en frente de vosotros, y nunca he llegado a darme cuenta de que los que vivían ahí eran mis tíos. Que rabia me da saber que os vais cuando empezaba a disfrutar del placer de la familia. Y es en estas ocasiones cuando el refranero español, cogido de la mano de los dichos populares, hace su mejor aterrizaje sobre tu cabeza, como una voz campanillesca que te dice disimuladamente al oído: ¡Te lo dije!; y aparece en tu mente una frase que dice algo como: no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Y así es señores, así es.
Sé que os vais de aquí en busca de algo mejor, en busca de algo que realmente os llene y os motive, y se que hemos tenido 18 años para conocernos, para charlar, para tomar un café, pero es ahora, cuando realmente empiezo a vislumbrar como sois, cuando os marcháis. No os lo voy a echar en cara, no es culpa vuestra. Pero una cosa si os diré, y es que quizás este suceso no es más que uno de esos batacazos que te da la vida para que aprendamos, para que valoremos lo que ésta nos da.
Ahora que os vais, salir a fumar a la terraza no tendrá ya esa chispa que tenía antes, cuando con cautela y con las gafas bien puestas, miraba fijamente hacia vuestra ventana sin parpadear ni un segundo con temor a que os asomarais y me vierais haciendo una cosa, que aunque ya sabéis que hago, para mí estaba mal hacer delante vuestra.
Os voy a echar de menos, sobre todo por una razón, y es que habéis sido los que me habéis separado, de una forma consciente y siempre discreta, de los pensamientos quizás tan anticuados o como quieran llamarlo, que mis padres intentaban que aceptara.
Gracias por ser esos tíos modernos que, con un poco más de experiencia, habéis sabido entender cada etapa de mi vida y habéis ido vaticinando todos los pasos que he dado hasta el momento.
domingo, 22 de noviembre de 2009
FIELES A UNA AMISTAD
Si algo aprendí del pasado, aunque los humanos tropecemos varias veces con la misma piedra, es que los amigos son algo demasiado importante como para dejarlos ir. Y no me equivoco al decir que son uno de los componentes más importantes de la vida de las personas.
Yo aprendí que los amigos son aquellas personas que tienden su brazo cada vez que te hundes en arenas movedizas, lanzándote un salvavidas que te aparta de todos esos momentos en los que la oscuridad gana el pulso a la luz. Son esas personas que cuando crees que todo está perdido, te lanzan un rayo de esperanza, te ofrecen su mano firme para agarrarte y no volver a caerte más. Son aquellos que, aunque tropieces dos, tres y las veces que hagan falta, están detrás de ti siempre para sujetarte.
Cada día que pasa, nuevos horizontes se nos muestran ante nosotros y quizás nos guíen por nuevos senderos, hacia nuevas vidas. Es importante avanzar en la línea de la vida, pero siempre recordando que hay otros detrás nuestra que, fieles a una amistad, seguirán avanzando con nosotros.
Yo aprendí que los amigos son aquellas personas que tienden su brazo cada vez que te hundes en arenas movedizas, lanzándote un salvavidas que te aparta de todos esos momentos en los que la oscuridad gana el pulso a la luz. Son esas personas que cuando crees que todo está perdido, te lanzan un rayo de esperanza, te ofrecen su mano firme para agarrarte y no volver a caerte más. Son aquellos que, aunque tropieces dos, tres y las veces que hagan falta, están detrás de ti siempre para sujetarte.
Cada día que pasa, nuevos horizontes se nos muestran ante nosotros y quizás nos guíen por nuevos senderos, hacia nuevas vidas. Es importante avanzar en la línea de la vida, pero siempre recordando que hay otros detrás nuestra que, fieles a una amistad, seguirán avanzando con nosotros.
sábado, 14 de noviembre de 2009
CUESTE LO QUE CUESTE
Con el fin de saber lo que nos deparará el futuro nos vamos labrando poco a poco nuestro propio camino, cimentando con una base sólida de conocimientos y adoquinando con la experiencia. Queremos pavimentarlo de tal forma que podamos andar sin torcernos nunca, sin tropezarnos con ninguna piedra traicionera. De este modo, nos aseguramos que todo vaya rápido, encauzado, sin obstáculos que se crucen en el camino. Pero, ¿es cierto que nuestro camino siempre irá recto y sin torcerse? Reniego de pensar que esto sea así.
Cada momento en la vida ofrece un resquicio en el que salvaguardar todas nuestras esperanzas, pero, hay momentos en los que el trabajo no formará parte de este resquicio. Sin duda alguna, viviendo como vivimos, y viviendo donde vivimos, es difícil que tal situación de estabilidad laboral sea una verdad absoluta. Aún así, no debemos perder la esperanza, no debemos dejar nuestras ilusiones a un lado.
Sé que la vida es una competición constante en la que cada día, el simple hecho de levantarse, es todo un reto. Retos que tendremos que afrontar y solventar siempre con ganas e ilusión. Y aunque el paro aumente cada día y haya más de 3000 periodistas sin trabajo, sé que algún día seré el periodista que quiero ser, cueste lo que cueste.
Cada momento en la vida ofrece un resquicio en el que salvaguardar todas nuestras esperanzas, pero, hay momentos en los que el trabajo no formará parte de este resquicio. Sin duda alguna, viviendo como vivimos, y viviendo donde vivimos, es difícil que tal situación de estabilidad laboral sea una verdad absoluta. Aún así, no debemos perder la esperanza, no debemos dejar nuestras ilusiones a un lado.
Sé que la vida es una competición constante en la que cada día, el simple hecho de levantarse, es todo un reto. Retos que tendremos que afrontar y solventar siempre con ganas e ilusión. Y aunque el paro aumente cada día y haya más de 3000 periodistas sin trabajo, sé que algún día seré el periodista que quiero ser, cueste lo que cueste.
jueves, 12 de noviembre de 2009
CAMBIO DE RUMBO
Hay momentos de la vida en los que necesitamos cambiar. Mantener un mismo rol durante un largo período es algo que muchas veces llega a cansar. Yo necesitaba un cambio de vida y la universidad creo que, por lo menos a mi juicio, lo está consiguiendo. Recordaré siempre esa frase de la que mucha gente hablaba, pero que solo adquiere sentido una vez lo has vivido: "La universidad es una de las mejores experiencias de la vida. Tendrás que estudiar mucho, pero lo que vivirás allí dentro, no podrá quitártelo nadie".
Mi vida, durante seis años consecutivos resultaba monótona, sin sentido. Por supuesto han pasado muchas cosas, han cambiado muchas otras, pero, siempre dentro de la misma rutina.
No pretendo borrar el pasado, ni decir adiós a todo lo conseguido, simplemente remodelar el mundo de tal forma que sienta que merece la pena estar en él.
Dejo atrás muchas cosas, y con ello muchos sentimientos, y muchas facetas de mi vida que me sirvieron antes, pero que ahora no son necesarias. Dejo atrás todos mis temores, y afronto este nuevo reto con mucho optimismo, con mucha felicidad; felicidad que refleja que por fin, después de tantos años de comerme la cabeza, de hablar conmigo mismo, de preguntarme lo que quiero, soy feliz con lo que hago, porque he sabido desde siempre que esto es lo que quería.
Levo el ancla y giro 360 grados el timón para cambiar de rumbo. Aún no se hacia donde me dirijo, pero sé que voy por el buen camino.
Mi vida, durante seis años consecutivos resultaba monótona, sin sentido. Por supuesto han pasado muchas cosas, han cambiado muchas otras, pero, siempre dentro de la misma rutina.
No pretendo borrar el pasado, ni decir adiós a todo lo conseguido, simplemente remodelar el mundo de tal forma que sienta que merece la pena estar en él.
Dejo atrás muchas cosas, y con ello muchos sentimientos, y muchas facetas de mi vida que me sirvieron antes, pero que ahora no son necesarias. Dejo atrás todos mis temores, y afronto este nuevo reto con mucho optimismo, con mucha felicidad; felicidad que refleja que por fin, después de tantos años de comerme la cabeza, de hablar conmigo mismo, de preguntarme lo que quiero, soy feliz con lo que hago, porque he sabido desde siempre que esto es lo que quería.
Levo el ancla y giro 360 grados el timón para cambiar de rumbo. Aún no se hacia donde me dirijo, pero sé que voy por el buen camino.
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