Otro año más que se nos va en unos pocos días y toca hacer balance, como siempre, de lo acontecido en este rapidísimo 2013. Ha sido una temporada de cambios, de madurez, de alegrías con pequeños tintes amargos y de pasitos pequeños. Cierto que es la balanza en estos últimos años se inclina hacia el lado positivo, lo cual me sorprende ya que mi personalidad tiende a ser destructiva y completamente negativa, pero entonces significa que algo está cambiando, ya sea mi visión de las cosas o quizás que Fangoria ha calado hondo en mí y me he apropiado del "no quiero más dramas en mi vida". Sea como fuere, pesa más lo bueno y por ello estoy agradecido.
También es cierto que los finales de año suelen remontar todo lo negativo ocurrido con anterioridad y, este, no podía ser menos. He encontrado trabajo, ha pasado más de un año desde que mantengo una bonita relación- aunque no por ello dificultosa- y las cosas que antes parecían una tragedia, ahora se disuelven con el tiempo y ya no afectan con la misma virulencia que lo hacían antes. Quizás sea el proceso de madurez intrínseco. Es irrelevante, lo que interesa es que las cosas han cambiado para bien, y eso es de agradecer.
Además ha habido un pequeño proceso de independencia ligado al haber encontrado trabajo y a que poco a poco la autonomía de uno mismo va cobrando cierto sentido. Me refiero a que he empezado a apreciar un pequeño pero sustancial matiz en lo que a mi individualidad como persona se refiere. Antes solía depender de lo que pensaran los demás, de anteponer sus necesidades a las mías, de necesitar su convicción para convencerme a mí mismo de qué era lo correcto para mí. Poco a poco esa dependencia está perdiendo peso y me siento mucho más unido a mí mismo. Vamos, que estoy empezando a tomar las riendas de mi propia vida.
En última instancia, también he de decir que no todo han sido cambios. También he afianzado mis creencias y, por supuesto, las he reafirmado más que nunca. Sigo creyendo que la amistad está por encima de todo, que el amor de los demás no se busca sino que se gana, que las personas que merecen la pena siguen buscando la forma de seguir ostentando tal honor y que la familia está un poquito sobrevalorada.
Para finalizar le pido a este nuevo año que siga dándome buenas noticias, que ir a trabajar siga siendo un placer- y que siga habiendo trabajo, claro está-, que mi apuesta con el amor siga en pie y que nada ni nadie me convenza de lo contrario y que haya muchos buenos momentos para que en la próxima reflexión sigan pesando ellos por encima de todo.
Feliz 2014
jueves, 26 de diciembre de 2013
martes, 22 de octubre de 2013
CRÍTICA A LA SERIE QUEER AS FOLK
Qué difícil es hacer una crítica a una serie cuando lo que se interpreta es parte de tu vida, tus deseos más fervientes o simplemente un paralelismo entre tu vida real y tu asombrosa y ficticia vida no existente. Lo que intentaré, a pesar de fallar a una de las máximas del Periodismo, es resumir todo lo que ha significado esta serie para mí. Y como la crítica es un género de opinión, puedo expresarme libremente sin faltar al sacramento de la objetividad. Ni que decir tiene que este es mi blog, por lo que sobran las justificaciones.
Queer as folk es la serie en cuestión. Una serie en la que, con todas las licencias permitidas, drogas, sexo, amor y cualquier derivado de ellas es entrelazado hasta formar los enredos y nudos más increíbles vistos en una serie de temática gay. Cierto es que una persona con mi sentimentalismo es capaz de llorar con cualquier cosa, pero la situación trasciende más allá. Son sus personajes y sus tramas brutalmente realistas los que sostuvieron durante cinco años a esta joya de la televisión en pantalla dejándola, además, morir dignamente, sin agonías y sin perpetuos intentos por revivir historias sin sentido.
Las orgías, las pollas, las tetas y todas las palabras y temas tabú habidos y por haber entorno al mundo gay fueron abarcados desde una perspectiva realista, sin censura. Fue como mirarse al espejo y decir: ¿en serio siguen sorprendiéndose por ver a dos tíos follar? ¡Pero sí vuestro mayor deseo es hacer lo mismo con vuestra novia! Eso es lo que a mi entender hace que, primero, te sobresaltes al ver la ingente cantidad de carne (y pescado) a la que pocas veces estás acostumbrado en una producción y, segundo, no puedas dejar de pensar en qué será lo siguiente.
Los actores bordaron sus papeles consiguiendo estereotipar a cada uno de los personajes que interpretaban. Si bien es cierto que esto puede ser contraproducente la gran mayoría de las veces, en este caso resultó ser todo un punto a su favor. La obsesión de Brian por su juventud y su aversión al estilo de vida heterosexual, la lucha por el amor platónico de Justin, la inocencia de Michael o el binomio masculino-femenino de la relación lésbica entre Melanie y Lindsay, sirvieron para retratar lo que todos sabíamos sobre el mundo gay, pero también para delatar que no eran tan diferentes como cualquier otra persona.
Es en esa premisa en la que, para mí, radica la esencia de la serie. Sí, estaban retratando las vidas de personajes homosexuales, pero, sorpresa, es exactamente la misma vida para los heteros. Sí, todos los jóvenes se enamoran, todas las personas practican sexo, todos desearían ser igual de exitosos que el mismísimo Kinney y todos han sentido alguna vez obsesión por su físico y su belleza.
En definitiva, una serie que fue todo un acierto y que muy a mi pesar pasó sin pena ni gloria por una España con tintes aperturistas, pero cada vez más retrograda. Quizás fuera culpa de que su emisión fuera a partir de la medianoche o de que el canal "innovador" que apostó por ella se diera el lujo de poner una serie controvertida en prime time. Nunca lo sabremos.
lunes, 11 de marzo de 2013
BECARIOS
Nunca pensé que una conversación a través de Facebook podría despertar en mí tanta indignación, sobre todo cuando yo no era partícipe de ella, por lo menos de manera directa. Esta conversación la mantenían un grupo de periodistas y profesionales de la comunicación que discutían sobre la insolencia de los becarios al realizar su trabajo llamando a los diferentes medios para que estos tuvieran en cuenta o no la información que les presentaban. Quedaron plasmadas en el hilo dos posiciones contrarias que, a su vez, no eran tan contrarias y en primera plana un debate: la auténtica labor del becario y el trabajo sucio que éste tiene que hacer.
Por lo que a mí respecta me posicioné claramente a favor de los becarios. Esta idea defendía que su trabajo, por desgracia, es el de hacer las llamadas rutinarias a los medios de comunicación para comprobar que la información que previamente les habían enviado había llegado a buen puerto, pero no por ello debían ser tratados como pesados de turno con contestaciones rudas y maleducadas. En contraposición se encontraba la visión del periodista consagrado que no tenía porqué atender las llamadas de los becarios que preguntaban "si he recibido su convocatoria de mierda que me interesa un cagao".
De esta tertulia cibernética se desprendió además el tema sobre el papel que tienen los jefes a la hora de ordenar las tareas a los recién llegados a la empresa.
Mi reflexión tras leer los más de 15 comentarios que tenía esta conversación es que, evidentemente, las cosas no cambian en este país, y el becario ya no sirve cafés, pero poco se diferencia la posición de humillación de hace 20 años con la de ahora. Somos "niñatos" que salen de la facultad para hacer los trabajos que los ya experimentados se niegan a hacer y para colmo nos comemos su egocentrismo. Pero lo que más rabia me da es que la gente se olvida de que antes de ser todo un profesional ellos también salieron de la facultad y asomaron sus cabecitas a la vorágine laboral que hay fuera del recinto del campus.
Sí, sabemos ya de antemano que nos tocará comernos todos los marrones, aprender a palos y escuchar voces y gritos día tras día hasta que demostremos lo que valemos, pero no por ello debemos ser menospreciados e infravalorados. Solo queremos aspirar a coger la suficiente experiencia como para poder ostentar los cargos de los que ahora hacéis gala y que, sin ofender,no son gran cosa.
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