Hay momentos de la vida en los que necesitamos cambiar. Mantener un mismo rol durante un largo período es algo que muchas veces llega a cansar. Yo necesitaba un cambio de vida y la universidad creo que, por lo menos a mi juicio, lo está consiguiendo. Recordaré siempre esa frase de la que mucha gente hablaba, pero que solo adquiere sentido una vez lo has vivido: "La universidad es una de las mejores experiencias de la vida. Tendrás que estudiar mucho, pero lo que vivirás allí dentro, no podrá quitártelo nadie".
Mi vida, durante seis años consecutivos resultaba monótona, sin sentido. Por supuesto han pasado muchas cosas, han cambiado muchas otras, pero, siempre dentro de la misma rutina.
No pretendo borrar el pasado, ni decir adiós a todo lo conseguido, simplemente remodelar el mundo de tal forma que sienta que merece la pena estar en él.
Dejo atrás muchas cosas, y con ello muchos sentimientos, y muchas facetas de mi vida que me sirvieron antes, pero que ahora no son necesarias. Dejo atrás todos mis temores, y afronto este nuevo reto con mucho optimismo, con mucha felicidad; felicidad que refleja que por fin, después de tantos años de comerme la cabeza, de hablar conmigo mismo, de preguntarme lo que quiero, soy feliz con lo que hago, porque he sabido desde siempre que esto es lo que quería.
Levo el ancla y giro 360 grados el timón para cambiar de rumbo. Aún no se hacia donde me dirijo, pero sé que voy por el buen camino.
jueves, 12 de noviembre de 2009
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