miércoles, 29 de septiembre de 2010

SE FUERTE AMIGO

Siempre pensé que serías un tipo duro, que nunca bajarías de tu trono de insensibilidad. Pensé que nunca dejarías de ser fuerte, que la debilidad no existía para ti. Ahora, después de tantos años, ambos sabemos que la máscara bajo la que te escondías dejó de ser útil porque descubriste que la debilidad siempre llega, y que arrancarse los demonios de la cabeza por uno mismo no es tarea fácil.

Y fue en el momento en el que más vulnerable eras en el que pude advertir que no estabas hecho de piedra, que aunque te costara expresarlo, había algo más que rap y porros en tu cabeza. Que el Señor Malo tenía un lado que poca gente había visto y que yo había tenido la gran suerte de conocer. Me costó años descubrir quien eres y, sin embargo, pocos meses el sentirme tan cercano a ti.

Pienso y recapacito. Me asomo y miro todo lo que hemos vivido, los años que han pasado. Y ahora que somos mayores y conscientes de lo acaecido, sé que eres un gran amigo. Deposité mi confianza en ti y estoy seguro de que la dejé en las mejores manos. No expresaste lo que sentías, pero lo demostraste con hechos un día tras otro. Ahora que estás débil, sabes que cuentas con mi apoyo, que aunque suene cursi y mariquita, tienes un hombro en el que apoyarte y que, aunque pocas veces se te escape una muestra de afecto, sé que las pocas que tienes son de verdad.

Sé fuerte, amigo. Mientras flojeas los que te queremos cubriremos tus espaldas.

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