domingo, 8 de agosto de 2010

EL MATERIAL DEL QUE ESTAN HECHOS LOS SUEÑOS

Todavía sigo preguntándome por qué los sueños son a veces tan intangibles que nos parecen inalcanzables y, otras, resultan ser casi materiales, reales. Creo que la respuesta es sencilla y todo se debe al material del que están hechos. Nadie es capaz de denominar dicho material, pero tiene propiedades únicas, exclusivas de un componente tan exclusivo como es el.

Este material es blando, a veces incluso esponjoso como las nubes. Hace que todo parezca perfecto y que sólo el hecho de tocarlo te produzca esa sensación placentera de estar rozando el cielo con los dedos. A veces es sólido, pero eso es debido a su capacidad de hacerte creer que son fácilmente alcanzables, que algún día los tendrás al alcance de tu mano. Otra de sus muchas cualidades es la de ser transparente. Transparente en el sentido en el que a través de él puedes ver el pasado, el presente y el futuro que deseas. Transparente porque nada se te escapa de las manos, eres capaz de controlar cualquier momento, de moldearlo a tu antojo y de crearlo y destruirlo con un simple chasquido. También es un material perceptible no sólo por el tacto sino también por el oído. Suena a olas del mar, suena brisa marina, suena a cántico de sirenas, suena a perfección, a esperanza.

Y es que los sueños están compuestos por miles de partículas de este material que nos hace vivir en un mundo de perfección, pero a su vez de irrealidad. Nos permite con sus insólitas capacidades dibujar futuros donde las cosas acaban bien, y borrar pasados que no sucedieron a nuestro gusto. Es un material que muchos desearían encontrar para moldear su vida a su antojo, sin fallos ajenos que destruyan nuestras ilusiones.
Este es el material con el que pintaré mis paredes para seguir soñando un mundo perfecto, un mundo en el que las cosas imposibles pasan, un mundo el que estás junto a mí.

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