Ayer vine de un sitio del que renegaba, de una familia que no consideraba como mía. Me equivoqué y espero que me sepan perdonar. Tan sólo había que darles una oportunidad y dejar que su amabilidad, sencillez y gentileza salieran a relucir. Son humildes, y eso les hace ser muy especiales. Atentos, cercanos, familiares, son adjetivos que los califican.
A simple vista parecíamos venir de dos mundos diferentes, pero pronto descubrí que no nos diferenciábamos en tanto. Es cierto que Extremadura no es Madrid, pero tampoco Madrid es Extremadura.
Tengo muchas cosas que agradecerles, sobre todo ese calor humano que sólo la familia puede darte. Ha sido un viaje muy especial que espero repetir muy pronto. Sólo me queda decir muchísimas gracias por todo, primos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario