Cuando ya estas abajo del todo, cuando todo lo que te pasa es malo, cuando nada puede salir peor, hay algo que te hunde más si cabe. No tenía suficiente con un esguince de tobillo, así que decidí sumarle un problema buco dental. Pero no era suficiente, así que le añadí un catarro. Pero todo eso me parecía insuficiente y decidí que romper la silla de la bañera en la que me ducho y volverme a hacer daño en el tobillo era justo lo que necesitaba. Lo que necesitaba para hundirme en la mierda, para enterrarme vivo y para quitarme las poquísimas ganas que tenía de luchar.
Por si fuera poco, me siento inútil, salgo cuatro veces contadas de casa, no puedo valerme por mi mismo para absolutamente nada, mis estudios van en picado, y por si fuera poco, la única persona que me inspira a seguir adelante me dice que soy un poco hipocondríaco.
¿Qué más puedo hacer? La respuesta es sencilla, nada. Y lo peor de todo es que me siento mal por el simple hecho de no hacer nada. Me siento mal si no voy a la universidad porque siento que se me escapan las pocas oportunidades que tengo. Me quedo en casa y envidio a mis amigos que están de fiesta. Espero todo el día a que suene el móvil y seas tú, y luego no escucho nada de lo que me gustaría oír de tu boca.
No sé quien coño me ha echado un mal de ojo, que tuerto me ha mirado, que gato negro me he encontrado o por debajo de que escalera he pasado, solo sé que, sea quien sea, algo o alguien se está cebando conmigo.
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No te preocupes Iván, todos sabemos que estas rachas ocurren a menudo en la vida, y lo que tienes que hacer es tener paciencia, fuerza y voluntad para salir de ellas, si no las tienes, más difícil se te va a hacer el salir del agujero en el que te crees sumergido.
ResponderEliminarÁnimo y a seguir para alante, verás cómo en unas semanas estás sin escayola, yendo a clase, sacando notazas en los exámenes, y yéndote de fiesta como se merece!! =)